Al Frente de la Resistencia ( Un hombre, sus
dos amores, y un ideal)
Todos nos resistimos a algo, al paso del
tiempo, a la rutinaria vida de las grandes ciudades, al orden
dictatorial de una oficina... la lista es infinita. La resistencia a la
imposición de un mandato es algo implícito en el ser pero manejable
desde su razón. Pero algunos se animan a desafiar ese orden y,
equivocados o no, ponen en marcha aquello que muchos reprimen.
Jorge Reyna no para. Va de aquí para allá,
su vida se consume entre los estudios y los entrenamientos en
Estudiantes de La Plata, club en el cual llegaría a ser arquero
titular de la 4º división. Mientras afuera sigue la dictadura de
Onganía y el pueblo argentino añora a "su General" exiliado en
Madrid. Jorge como tantos jóvenes "setentistas" no pudo, ni quiso,
escaparle a la militancia política, y fue así como entro en
Montoneros una Agrupación Guerrillera que (en sus comienzos) luchaba
por el regreso de la democracia y del General Perón. Jorge seguro
festejó el 18 de noviembre del ´72 con el regreso del General y mucho
más el 12 de octubre del ´73 con la asunción de este como Presidente de
la República. A Jorge seguramente lo corrieron aquella tarde del 01 de
mayo del ´74 cuando el propio Juan Domingo Perón echó a los
Montoneros de la Plaza de Mayo acusándolos de terroristas. Ese fue
su primer golpe, el otro llegaría dos años más tarde con la llegada
nuevamente de un Gobierno de Facto y el inevitable exilio.
Ideas claras. Destino incierto
Apenas un par de valijas, su mujer y su recién
nacida hija lo acompañaron en su periplo. Una pequeña escala en Brasil
para saber que es "eso de sentirse extranjero" y después sí, el destino
final: Suecia. Pocas veces se sintió tan sólo como la tarde en la que
descendió en Estocolmo, y si resistió a los -15º centígrados y al ahogo
de estar rodeado de gente que habla en un idioma inentendible fue por su
espíritu de lucha. Ya acomodados en una modesta vivienda de un pueblo en
las afueras de la capital, había que empezar a "ganarse el pan" y si
bien, Reyna no era un millonario en argentina, si provenía de una
familia acomodada y le costo mucho eso de acostumbrarse a lavar copas en
un restaurante, tanto como a su esposa ser empleada doméstica. Un día,
para soportar el tedio de esa vida monótona y silenciosa, los argentinos
exiliados en Suecia se anotaron en un torneo de fútbol y Reyna
obviamente fue el arquero del equipo.
La mejor Transferencia
Jorge Reyna fue la figura de ese equipo que
fue finalista del torneo. Y su actuación despertó la intriga de los
dirigentes del Limhams, el club del pueblo que militaba en la
Segunda División, y decidieron hacerle una propuesta. Reyna
aceptó sin dudar, el sueldo era el mismo que el de lava copas pero hacia
lo que le gustaba. Pero dentro suyo aún latía ese sentimiento de luchar
por la liberación de los pueblos y su horizonte cambio nuevamente, justo
cuando empezaba a rearmar su vida. La Agrupación Montoneros había
tendido redes con el gobierno del Frente de Liberación de Mozambique,
país que dejaba de ser colonia portuguesa. Reyna llegó al país africano
y se puso a trabajar en los órganos de difusión del nuevo gobierno. Y si
en Argentina su lucha era para derrocar a los militares, en Suecia lo
era para integrarse a una sociedad muy cerrada, en Mozambique lo fue
para no morir de hambre. Pese al rotundo cambio su espíritu no le
permitía rendirse y fue así como pronto se puso a entrenar a un pequeño
equipo de Segunda División llamado Muhaivire al que ascendió. Ese
logro le valió un contrato en un equipo grande de Moputo, la
capital del país, el Costa do Sol al que también lo llevó al campeonato.
A la hora de renovar el contrato Reyna no
pidió dinero (era inútil, no había en que gastarlo) pero sus
pretensiones fueron exorbitantes para la pobreza extrema de
Mozambique, el DT exigió tener todos los días en su casa leche en
polvo, carne, harina, aceite y huevos. Imposible de lograr. Esa negativa
y la debilidad de su segunda hija llevaron a Reyna a tomar la
decisión de regresar a su patria en la que ya el Gobierno militar se
extinguía. Ni siquiera la propuesta de dirigir en dupla a la selección
local en el Mundial España ´82 torcieron el brazo de Reyna. Quién
una vez en la Argentina no pudo con uno de sus amores y volvió... a la
política.
Los libros de historia Argentina hablaran de que
Néstor Kirchner llego a ser Presidente de la República gracias a
una segunda vuelta que quedó inconclusa. Pero pocos sabrán que en las
elecciones generales el actual gobierno derrotó, entre tantos, a un
pequeño partido llamado Frente de la Resistencia cuyo candidato a
Presidente era su fundador: Jorge Reyna.